NVFA

New Violin Family Association

Bienvenidos al nuevo hogar de la New Violin Family Association en HutchinsConsort.org! The Hutchins Consort está orgulloso de ser la nueva casa de esta notable agrupación de estudiantes, músicos, maestros, científicos, luthiers y demás personas interesadas en compartir y adquirir nueva información sobre el desarrollo de la New Violin Family. A finales de 2007, Carleen Hutchins plasmó un acuerdo con el Director Artístico de The Hutchins Consort, Joe McNalley, por el cual the Hutchins Consort se uniría a la New Violin Family Association con su propia organización, en un esfuerzo por preservar tan importante archivo y asegurar que el trabajo de toda una vida de Carleen Hutchins y toda su contribución a la investigación en la acústica estuvieran disponibles para científicos y luthiers en el futuro. Fue idea de la Dra. Hutchins que the Hutchins Consort fuera el encargado de conservar el vasto archivo de documentos, moldes de instrumentos, descubrimientos y otros importantes materiales. Aunque la unión se completó en Octubre de 2009, the Hutchins Consort ha estado ocupado evaluando el archivo y determinando qué porción del mismo debía ser enviada a la Stanford University, que se ofreció para conservarlo como parte de su colección en su Departamento de Música. Una parte importante será digitalizar mucho de este material, permitiendo que todo el mundo pueda acceder al mismo. Este proyecto hubiera hecho muy feliz a Carleen, ya que estaba convencida de compartir sus descubrimientos científicos con todos los luthiers y científicos, para que pudieran seguir avanzando con sus trabajos en el futuro.

Queremos invitar a todos los que fueron miembros de la New Violin Family Association a unirse a nosotros en este trabajo y convertirse en miembros de la Hutchins Consort Association y tener un rol en futuro de la New Violin Family!
Recientemente hemos alcanzado un acuerdo con la biógrafa de Carleen Hutchins, Quincy Whitney, para que nos proporcione ideas e historias sobre la vida de Carleen en esta página web, para poder compartir con el mundo la intensa y rica historia de Carleen. En esta sección de nuestra página web encontrarás la primera de estas historias, titulada “The Telephone Booth Caper”, una historia interesante sobre las aventuras de Carleen en la búsqueda de los tonos en las maderas de los instrumentos que construyó. Además, estamos trabajando con varios miembros ilustres de la New Violin Association, para garantizar una cuidadosa coordinación entre las dos organizaciones (ahora una!), incluyendo nuestros sitios web, asegurando la preservación de su visión sobre el futuro de la New Violin Family.

Gracias por vuestro tiempo para leer estas líneas, y esperamos saber de vosotros pronto.

Fragmento de la biografía:
The Violinmaker: A Biography of Carleen Maley Hutchins

por Quincy Whitney

The Telephone Booth Caper

A principios de Diciembre de 1956, a Carleen Hutchins se le diagnosticó cancer de mama. Cuando le preguntaron qué podía traerle un amigo el día antes de la cirugía, Hutchins dijo que papel de lija, “para trabajar en unos pulidos”. Es difícil imaginar lo que la Dra. Virginia Apgar – especialista en anestesia en el departamento de neonatos y creadora del método APGAR para medir la salud cualitativa de los neonatos – debió pensar cuando entró en la habitación de la paciente y la encontró lijando partes de una viola – especialmente porque Apgar también tocaba el violín, algo que comentó a Carleen antes de la cirugía. Siempre vigilante, Carleen la llevó al hospital y, cuando fue presentada a Apgar, le dijo si quería ver la viola, tras lo cual, Apgar cogió la viola y empezó a tocar en mitad del Clarkman´s Pavillion, para el disfrute de las enfermeras de la planta.

Carleen volvió unas semanas después para una revisión y le dijo a Apgar que se había fijado en una estantería de la cabina de teléfono en el Harkness #1, una bella pieza ondulada de arce que tenía un buen sonido y que sería una perfecta tapa posterior para la viola. Paciente y doctora urdieron rápidamente un plan para hacerse con la estantería, o “liberarla” de su incómoda ubicación, para la que Carleen construiría un reemplazo de las mismas dimensiones. Y en una noche oscura de Enero de 1957, Apgar se puso su larga bata blanca de doctora y condujo hasta la entrada de ambulancias del hospital, con Carleen asiendo el maletín de su hijo, cargado con las palanquetas, herramientas y la pieza de madera recientemente pintada. La vieja estantería, llena de largos tornillos que atravesaban el yeso, probaron ser una difíciles de sacar sin tirar la pared abajo. Mientras tanto, Apgar vigilaba, tocando en la puerta de cristal cuando alguien se acercaba, mientras Carleen disimulaba haciendo ver que metía monedas en el teléfono. Hutchins pronto descubrió que había cometido un error de cálculo debido a un ensamblaje invisible y necesitó recortar la estantería. Apgar vigilaba a la entrada del cuarto de las mujeres, mientras Hutchins, escondida en el cubículo del baño, recortaba la madera usando el urinario como tabla de cortar.

“Fue una noche movida y debo confesar que no contaba con el horror de mi hijo Bill cuando volvimos de nuestra huida. Sentía que su madre le había abandonado y que acabaría con sus huesos en una prisión de Nueva York. Ahí estaba ella, llevándose cosas del hospital y, lo que es peor, llevaba el maletín con su nombre llena de palanquetas. Cuando cruzamos la puerta, a la vuelta de aquella noche, cerca de la extenuación, cuando aún no hacía un mes de la importante operación, mi madre nos recibió y salvó el momento con la siguiente frase: “todos los grandes hombres tienen algún momento de locura de vez en cuando”. El hecho de que Nanny pensara que fuera divertido, en lugar de un hecho horrible, convenció a Bill de que su madre no era tan mala después de todo”.

Poco después de aquello, Apgar le pidió a Hutchins que le enseñara a hacer una viola, la parte posterior de la cual estaba hecha a partir de aquella estantería de la cabina telefónica. Apgar tocó su viola durante muchos años. Posteriormente, Hutchinis ayudó a Apgar a construir un violín, un chelo y un violín mezzo – los cuatro instrumentos de The Apgar Quartet, ahora ubicados en el Columbia Presbyterian Hospital. Cada primavera, el Physicians and Surgeons Chamber Players del Columbia Presbyterian Hospital, reúnen al Apgar Quartet para interpretar un concierto en honora a Virginia Apgar.

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